viernes, 15 de noviembre de 2013

PORTAFOLIO HISTORIA DE LA PEDAGOGÍA NÚCLEO 5

PREGUNTAS GENERADORAS NÚCLEO NÚMERO 5.




1. ¿Qué tipo de relaciones se generan entre las teorías lingüísticas y literarias y la práctica docente?

Los aportes teóricos de  las disciplinas lingüísticas y literarias han  llamado la atención sobre la ausencia de marcos que den cuenta de la lectura y la escritura como prácticas sociales compartidas que, por adentro y por afuera de la escuela atraviesan el conjunto de la enseñanza. De esta forma conviene subrayar la necesidad de enriquecer las consideraciones sobre los objetos lengua y literatura (y sus relaciones) y volver a discutir su construcción como objetos de enseñanza considerando diversos aportes.

Entre ellos, interesan los desarrollos de la sociolingüística como marco de referencia que permitirá poner en discusión aspectos centrales de una pedagogía de la lengua: las nociones de lengua estándar, de diversidad lingüística, de cambio, de norma lingüística, de interacción, de registro, entre otras. Estas nociones ofrecen un marco apropiado para la reflexión del docente acerca de las prácticas lingüísticas a la vez que deben convertirse en conceptos productivos para el desarrollo de prácticas de enseñanza concretas. Otro ejemplo posible es el de las teorías sociológicas de la literatura, de los estudios culturales, de la etnografía como referencias teóricas ricas a la hora de dar cuenta de procesos sociales de lectura entendidos no como meras “competencias”, “habilidades”, o “procedimientos” concebidos desde cierta representación homogeneizante de raíz cognitivista de lo que son las tareas del lector y del escritor.

2. ¿Qué elementos transcendentales hacen presencia en la enseñanza de la literatura en la última década?

Observamos que al igual de lo que sucede en los enfoques para la enseñanza de la lengua materna, la literatura ha vivido un desarrollo en sus abordajes teóricos. De los enfoques prescriptivos, retóricos, contemplativos de antes se ha pasado a las concepciones teóricas del presente.

No se puede decir que una teoría literaria sea más avanzada que otra. Simplemente plantean diversas perspectivas del objeto literario. De acuerdo con muchas situaciones y circunstancias, cada perspectiva teórica se ha fijado más o menos en tal o cual característica de lo literario: El lenguaje, el contenido, el contexto, la interpretación, el destinatario, los efectos, las causas.

De esta manera para los formalistas rusos, iniciadores de la teoría literaria en el presente siglo, lo importante a nivel literario no estaría en el contenido de lo expreso, sino en los medios utilizados para decirlo. Quizá los temas siempre han sido los mismos, lo que cambia es la manera de expresarlo. El arte se convierte entonces en un recurso para que el mundo se exprese.

En una concepción marxista de la literatura lo importante sí va a ser el contenido y lo que éste pueda ofrecerle al que lo aborda. Para el marxismo el arte debe convertirse en un medio de desalienación, en una herramienta para la conciencia, en una alternativa para el distanciamiento del mundo, que nos permita transformarlo.

Con el auge de la lingüística de Ferdinand De Saussure, las concepciones estructurales se pusieron también en vigencia y abordaron lo literario, llegando hasta el límite, hasta el agotamiento de la interpretación. Todo parecía tener sentido en este modelo de análisis de lo literario. Nada se quedó sin explicación.

Intentando salir de la esfera decodificante del estructuralismo, surgieron en las últimas décadas las llamadas corrientes posestructuralistas. Para estos el significante puede ser leído de múltiples maneras; el significado no es único. Los sentidos del significante pueden ser rastreados efectivos, estéticos, revolucionariamente. La lectura del significante se vuelve entonces en esta perspectiva, de carácter plural, problemática, subversiva. La intención no es comprender el código sino hacerlo estallar.

En los últimos tiempos ha surgido también una concepción de la literatura que reivindica el papel del lector, la llamada semiótica de la recepción. Más importante que el texto, que el código, que el autor, es el lector. Cómo debe ser un lector modelo, será la preocupación principal de esta perspectiva teórica.

Pero la literatura tiene también otras posibilidades de abordaje distintas a las teóricas y formales. Una de ellas ha sido siempre la perspectiva histórica, descriptiva, evolutiva, que expone los movimientos literarios, los estilos, las escuelas. Igualmente existe la perspectiva de los géneros: Narrativa, dramática, lírica, ensayo. También la de los géneros menores y la denominada subliteratura.

También cabe mencionar de manera destacada el campo de análisis propuesto sobre la literatura desde la perspectiva constructiva y cognitiva. Para este enfoque, no se trata solamente de destacar, como siempre se ha hecho, el carácter formativo de lo literario, sino de estudiar rigurosamente el aporte imprescindible que lo literario puede ofrecer en la construcción de las estructuras mentales, afectivas, estéticas, procedimentales de un sujeto. Vale citar acá la defensa que del pensamiento poético hace Jerome Bruner, cuando lo compara con la otra posibilidad de pensamiento del ser humano, el pensamiento analítico, propio de las ciencias experimentales, encontrando Bruner que es el pensamiento poético el que posee la mayor exigencia de abstracción, recursividad, problematización.


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